Literatura de la mano de Luis Jimeno

Traducir Espuma Literaria

13 de novembre del 2010

sigue el libro ya he dicho en cuanto puedo subo lo que tengo

A lo que conlleva al capitán se llama Corton Miriam, es un hombre de un aspecto muy viril, y por lo que se dé él durante la mi estancia en este barco, nunca despista la vista del trabajo ajeno, cosa que me perjudica a mí y a los demás compadres, por el simple hecho de que no levanta ojo y a la mínima ¡plan! Lo tienes ante las narices, reivindicándote las razones inexistentes y pormenores de estar en este barco.
Aquel día(no se cual seria exactamente pues desde que estaba en este barco había perdido la noción del tiempo)la mar estaba tranquila tras haber pasado el temporal que noches atrás atormentaba mis sueños, al parecer los tripulantes se habían levantado con ganas y mi buen amigo Stanley, ya comenzaba a levantar su voz, de buena mañana.
-Mmmmmm….!oh! tengo el sueño correspondiente a una noche en vela- decía en un tono madrugador.
Stanley era mi compañero de celda, lo habían traído aquí después de que mi madre muriera, la verdad es que tampoco era el mejor amigo que había tenido, pero era de los pocos que tenía, era un hombre corpulento y apuesto, pero por desgracia lo que tenía de fuerte y sano lo perdía en inteligencia, aunque no por eso dejara de ser una gran persona, y a juzgar por la vestimenta llevaba como el resto de las personas un pantalón viejo y atrofiado, una camiseta que estaba cortada de lado a lado lateralmente y unos zapatos que prácticamente habían dejado de ser zapatos.
-Dime Eric, ¿que crees que nos pondrán para almorzar?-dijo Stanley .
-Ahh, la verdad es que no lo se …..nos puede esperar cualquier cosa..-le respondí en voz baja.
En aquel momento, vino el celador y abrió con las llaves, al ver que la puerta estaba abierta corrí tras el vigilante, allí en medio de un inmenso pasillo no sabía lo que me podía deparar entre aquellas tres paredes y ese mugriento suelo que continuamente pisaba evitando resbalarme, al fondo de aquel pasillo, se encontraba el capitán hoy iba con unas caras vestimentas, asi pues, diferenciándose de los demás, cada vez que caminaba me encontraba más cerca de el señor que se hacía llamar “comandante” o por su nombre de pila Norton, al pasar por su lado nos enfundamos en un intercambio de miradas, no parecía mostrar el mesmo buen humor que sus compañeros de rango inferior.
Al llegar a la sala del desayuno, me encontré con una comida, no muy habitual, había pequeños trozos de cangrejo, tenían buena pinta aun no ser de mis platos preferidos me lo comí muy a gusto, más que nada comíamos siempre pescado por la simple razón de que estábamos en un sitio rodeado de lado a lado de agua, y lo que se pescabamos era nuestro pan de cada día, en el momento en el que había acabado de comer, salí sigilosamente hasta otra celda, de un amigo, desde hace unos días estaba pensando en un plan. Aquel dia mi amigo, Bradley, estaba mas sosegado de lo normal, parecía haber sido afectado por un movimiento que le había sacado de la rutina, o alguna cosa, el estaba flaco ya que hoy no había ido a comer y muchos mas días también no iba.
Hace tiempo estaba formulando un plan para huir, de este barco, o para por lo menos pasar el resto de mis días mas cómodamente , sin dependencia de un proscrito como lo era el capitán. Tan afecto era mi plan por mis camaradas que mi prisa por hacerlo crecía cada vez que recibía halagos, mas no iba esperar más y me lance directamente al grano.
-Bradley tengo un plan, no deparo orejas para escuchar tu opinión puesto que se que será igual a la mia, por que la verdad es que yo estoy aquí por un mal menor y además por protección propia maternal, -Bradley, a lo que respiraba mojaba la pluma y prensaba el papel de mis palabras-mañana al fenecer el almuerzo, daremos encuentro en el pasadizo trasero a la sala de comidas, allí, especulo, que crearemos un motín contra el capitán. Tu trabajo será comunicar a todos los presos que esto pasará por que la mayoría guardan rencor a Corton, así que saquen sus armas y se armen de valor-dije.
-bueno, parece un plan razonable, cuenta conmigo, allí estaré, armado con tanto valor como odio le tengo al capitán-y concluyó la conversa.

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