Y por entonces es cuando,
De entre el ruido el silencio surge y grita,
Nada más se oye el ademan que artículo cuando ando,
Y por entonces silenciosa, sigilosa, azota el agua,
Ardua e indeleble en el corazón de aquellas hierbas,
Y el sol amanece hace de el las nubes sus siervas,
Ya yace un sonrojado y campechano sol,
Mas no falta más para que se pose una media luna.
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